miércoles, 6 de julio de 2011

La mujer en la historia del comic

Muchachas ojos de papel.
(Las mujeres en la historieta)

Desde los años 60/70 hasta la fecha muchas sociedades han sabido dejar de lado algunas concepciones racistas o machistas (no todas) y esto ha abierto nuevos espacios y oportunidades a las mujeres. La historieta como medio de producción y comunicación no podía mantenerse al margen de los numerosos movimientos de sub y contracultura, que se gestaban en estas décadas, y, entre estos, los movimientos de liberación femenina encontraron también su lugar dentro del comic underground angloparlante, un eslabón fundamental para pasar de los estereotipados y ficticios personajes femeninos de los años 30, a las mujeres reales y luchadoras de algunas historietas actuales. Omitiendo muchas obras y autoras importantes (algunas de forma imperdonable), esta nota será un escueto pero instructivo pantallazo a algunos ejemplos del rol de la mujer en la historieta, a la visión que se tenía de esta, y a algunos hechos que influyeron en la evolución del género dentro del medio.

[Imagen: Las mujeres empiezan a trabajar en la industria textil y bélica durante la primer guerra mundial, esta situación de la mujer trabajadora no tardo en llegar a la industria del comic.]


La historieta anterior a los 70 estaba orientada a un público mayoritariamente masculino, adolescente, y producida casi, por no decir totalmente, por hombres. Con guiones bastante inocentes, sin ningún compromiso político (mas allá de seguir reproduciendo el “american style of life”), y con infinidad de temas tabú. Acá en Argentina por ejemplo, en la Editorial Columba tenían prohibido nombrar en sus historias suicidios, masturbaciones o cualquier tema que ofendiera la moral cristiana del dueño de la editorial, y se puede notar esa ausencia incluso en conocidas obras como Nippur, Savarese, Pepe Sanchez y otros. Claro está que había excepciones como Oesterheld, autor del Eternauta, Mort Cinder y director de Hora Cero, que apuntaban a un público mas adulto y crítico.

Pero vayamos un poco mas atrás, hasta el principio. La historieta moderna se considera que nace en 1985, en la contratapa de los diarios con Yellow Kid (El chico amarillo), de Richard Outcault y para los que no lo sepan, se empieza a usar el amarillo en los diarios como primer color en este comic, en los famosos New York World de Pulitzer y el Morning Journal de Randolph Hearst, la “prensa amarilla” le debe su nombre a este comic. Unos años después llega la que se considera como la primer protagonista femenina de una historieta, Krazy Kat (Esa gata loca) de George Herriman en 1915, una historia con muchos toques surrealistas, a veces dadaístas, a veces filosóficos de un triangulo amoroso no correspondido en la ciudad de Coconino County, el oficial Pupp (“Ofissa Pup”, Agente Cachorro, un perro), esta locamente enamorado de Krazy (una gata), pero Krazy no solo nunca se da cuenta, sino que a su vez esta perdidamente enamorada de Ignatz (un ratón), que no quiere saber nada y siempre le avienta un ladrillo por la cabeza a Krazy, que lo interpreta como gestos de amor, contando la historia con curiosos y estrafalarios personajes secundarios. Esta tira si bien en la actualidad tiene un gran prestigio y es considerado un gran clásico entre la crítica, no tuvo un recibimiento masivo en el público de la época y se mantenía en el diario, se mantenía en publicación porque Hearst era un declarado admirador del trabajo de Herriman (otro gran defensor a ultranza de Krazy Kat era Picasso).
Pero haciendo a un lado la excepción de Krazy, podemos “culpar” de la aparición de las primeras protagonistas femeninas en las historias en los años 20 a la 1raGuerra Mundial (la 2GM, en los 40’s también aportó en este sentido). Eran muchos los hombres movilizados al frente de batalla, por lo que el sector empresarial e industrial tuvo que abrirle paso obligatoriamente a la mujer dentro del mundo laboral, e incluso desde el gobierno (EEUU) se fomentaba una nueva imagen de mujer, la mujer trabajadora que sostenía al país durante la guerra, aunque no dejaban de ser empleos provisorios, firmando un contrato de trabajo el cual estipulaba que, en caso que el hombre que originalmente ocupaba el puesto volviera de la guerra, se la despedía sin indemnización alguna, se buscaba solamente llenar el hueco de mano de obra dejada por los soldados. Pero pese a este carácter provisorio muchas mujeres pasaban a tener sus propios ingresos, así que ahora podían decidir sobre muchas cosas simples que antes le eran vedadas, como por ejemplo elegir que diario comprar. Al aparecer este nuevo sector de consumidoras de prensa, los diarios buscaban como acaparar su atención, y muchas veces lo hacían por medio de las Comics Strips (tiras cómicas/tiras de prensa, nombre que reciben las “historietas de la última página del diario”, es por estas comic strips que se le sigue llamando comic a la historieta yanquie, y muchos prefieren usar términos como Graphic Novel ya que el “comic” no se limita al humor o lo infantil), antes de esta etapa, aunque la tira de prensa estuviera apuntada a lectores femeninos o niños, debían pasar de todas formas por la aprobación del hombre de la casa, que era quien compraba el diario y el resto de las cosas de la casa, este rol en aumento de la mujer fue también una de las causas de que la mujer accediera al voto en los años 20 en eeuu y otros paises, (Nueva Zelanda ya lo tenía desde 1893).
Un buen ejemplo de estas tiras de prensa fue “Winnie Winkle the Breadwinner” de Martin Branner, cuya traducción sería “Winnie Winkle, sostén de la casa”, una joven que debía trabajar para sostener a sus padres durante la primera guerra mundial. Los guiones en sus orígenes giraban en torno a la comedia inocente y no respecto a algún tipo de análisis de la situación, aunque tuvo cambios de perfil a lo largo de los años (se publicó desde 1920 hasta 1996 en numerosos diarios) como cuando en una tira de 1937 Winnie estando embarazada pierde su marido en la 2GM, este hecho molesto a algunos diarios que dejaron de publicar la tira por no considerarlo un tema “correcto”.



[Imagen: viñetas de Winnie Winkle]

Pululaban por los años 20 y hasta las años 60 personajes femeninos, e historias apuntadas a ellas (con guiones mayoritariamente escritos por hombres), escritas por hombres y perfectamente encasilladas en estereotipos, era la época de las “Good Girls”, chicas lindas y buenas, pendientes de la moda, que eventualmente podían llegar a trabajar y ayudar a la familia hasta que llegue la hora de dejar la casa de los padres por motivo de casarse con un buen chico, con historias hoy día irrisoriamente melosas, pero que eran totalmente aceptadas por entonces. Con motivo de resumir este período de los 20 a los 60, diré que, con distintos grados de aceptación y de calidad, las historias mas frecuentes se movían entre las tiras familiares (Family Strips), las tiras de aventuras (donde eran la inocente novia del heroe, siempre secuestrada por lo villanos, o eran una villana que podía intentar seducir al heroe, nunca protagonistas), las tiras de chicas (similar a las familiares, aunque se mostraba a mujeres trabajadoras, eso si, encasilladas en “trabajos de mujeres” como modelos, secretarias, enfermeras), la ya mencionada Winnie Winkle, y otras como Little Orfan Annie.
Durante la Gran Depresión en los 30 se hizo popular la historieta de aventuras, dando lugar a numerosos acompañantes femeninos, pero pocas protagonistas, hasta que en el 41 durante la 2da guerra mundial (y con la premisa original de combatir a los Nazis, cosa que fue escrita tiempo después) nace Wonder Woman, creada por William Moulton, un hombre, y apuntada principalmente a un público masculino, pero no deja de ser curioso para la época porque es una superhéroe femenina, 100% feminista, sin contraparte masculino (o “sidekick” al estilo Robin, por lo general las superheroínas de la época eran versiones femeninas de los héroes, como es el caso de Superchica y Superman), y es ella la que tiene que salvar a su novio, un soldado en infinidad de ocasiones, para evitar esto muchas heroínas directamente no tenían pareja, incluso muchas voces conservadoras decían que estos personajes femeninos se rodeaban de hombres y hacían trabajo de hombres (o supertrabajo de superhombres según el caso) porque debían ser lesbianas. Luego de la guerra, se intentó volver al estereotipo de chicas buenas y trabajadoras en lugar de aventureras y que la mujer vuelva al status quo pre-guerras mundiales.

[Imagen: Tapa de una de las tantas “Goog Girls” editada por Marvel Comics]
[Imagen: Tapa de uno de los primeros números en que aparece Catwoman (Gatúbela), una “Bad Girl”]
[Imagen: Primera aparición de Wonder Woman, en una publicación de DC comics.]

Ya para esta época las historietas no eran exclusividad de las últimas páginas de los diarios y se podían comprar por separado, en revistas 100% de historietas por lo que la oferta era mayor, pero seguían siendo escritas casi en su totalidad por hombres, durante la 2GM, al igual que en otros rubros, nuevamente se tomo mano de obra femenina, pero era principalmente en la parte de dibujo, con algunas excepciones de tiras de prensa si escritas por mujeres, como es el caso de Little Lulu (La Pequeña Lulú), de Marjorie Henderson Buell, alias “Marge”.
[Imagen: La Pequeña Lulú, una de las pocas tiras de prensa protagonizada por un personaje femenino y escrita por una mujer por los años 30.]

Cansadas de este dominio de los hombres, y convencidas de que necesitaban un espacio propio dentro de la movida que significaron las historietas underground, enmarcadas dentro de toda la movida contracultural de finales de los 60, con fuerte carga de críticas al sueño americano, la guerra fría, la censura del sistema de publicación tradicional y cercanas a los sectores mas radicales del feminismo y el lesbianismo, empezaban a tratarse en estas historietas hechas por mujeres temas como el feminismo radical, el control de la natalidad, la maternidad impuesta, el aborto legal y el ilegal, la violación, los abusos sexuales de una manera honesta y totalmente desinhibida.
Llegaron revistas como It ain’t me baby (no soy yo baby) que con el tiempo dio pie a la creación de Wimmens Comix, editada prácticamente sin recursos por un colectivo de 10 mujeres que hacían a la vez de dibujantes, guionistas y editoras.
La organización de la publicación era bastante horizontal y además rotativa, en cada número eran dos mujeres distintas del staff las que hacían de editoras, con mucho feedback del resto del plantel, no había puestos fijos, no había jerarquías fijas, era una forma muy comunitaria de trabajar, marcada por el espíritu de los 70.
“Decidimos que íbamos a producir sobre la marcha una publicación de de cómics hechos por mujeres y que podría funcionar como un colectivo, un término que se utiliza con poco rigor en estos días, en el sentido de que no habría líder o director, sino una rotación editorial, con todo el mundo aportando su energía a los trámites y el apoyo general del grupo.” Terry Richards.
El espíritu feminista era tan fuerte que unos años después decidieron cambiar el nombre de Wimmen Comix a Wimmin Comix, que querían que la palabra “men” (hombres) estuviera dentro de su título.
Dato cholulo, paradójico y sin utilidad : Aline Kominsky se casó tiempo después con Robert Crumb, tal vez el mayor referente del comic under, pero que era blanco constante de durísimas críticas de sectores feministas por como representaba a las mujeres en sus obras, tildando a muchas de sus obras de pornografía misógina, degradante e inmadura, una línea política que pareciera bastante distinta a la de Aline, pero lo que ambos mostraron fue que la historieta elaborada en círculos no comerciales tenía mucho para contar, y de formas nuevas, que tenía potencial como medio de comunicación y expresión.
Melinda Gebbie, otra integrante de Wimmen Comix volvió a dar que hablar hace unos años (2005), al crear junto a Alan Moore (que además de ser su marido, es algo similar a una leyenda viviente como guionista de comics) el premiado, controversial y lleno de referentes literarios comic “Lost Girls” (Chicas Perdidas), con versiones ya crecidas de mujeres de cuentos clásicos. Según los autores, querían contar las "otras" historias de Alicia (Alicia en el país de las Maravillas), Dorothy (El Mago de Oz) y Wendy (Peter Pan): las más eróticas, reivindicando pornografía y sexo como parte esencial del ser humano.

[Imagen: El staff original de It ain’t me baby en 1970 (Trina Robbins, Lisa Lyons, Carole, Peggy, Michele Brand Wrightson, Willy Mendes, Meredith Kurtzman y Nancy “Huracán” Kalish.)]

[Imagen: Parte del staff de la posterior Wimmen Comix en 1975: Becky Wilson, Trina Robbins,Shelby Sampson, Barb Brown, Dot Bucher, Melinda Gebbie, Lee Marrs (esa barba que ven ahí es solo el publicista, Ron Turner, los materiales editados en la revista eran exclusivamente de artistas femeninas)]
[Imagen: viñetas y tapas de Wimmen’s Comix y It Aint Me Baby]

Desde los 80 la cosa se empezó a apurar un poco, en Europa pululaban las antologías de ciencia ficción como Metal Hurlant, Heavy Metal, (la Fierro en Argentina), Cimoc, Zona 84, que si bien eran leidas en su gran mayoría por hombres, y no abundaban tramas complejas pero si las mujeres estereotipadas con físicos despampanantes (aunque surgidas en los 70, nacidas en el mercado europeo son conocidas heroínas y antiheroínas con pocas pulgas como Barbarella y Vampirella), eran lectores mas maduros, un mercado que empezaba a pedir cosas nuevas y que no los subestimaran, pero la oferta todavía no era suficientemente variada, por lo menos a niveles comerciales, fue cuando se dan dos grandes visagras en el comic en lo que a aceptación fuera del medio refiere y que hizo notar a las grandes editoriales que contar otras cosas también era rentable, una dentro del comic superheróico y comercial con Watchmen, de Alan Moore (nombrada por la revista Times dentro de las mejores 100 novelas de ciencia ficción de los últimos 100 años y ganadora del Premio Hugo, una compleja trama de política y un análisis a fondo sobre el poder en todas sus capas, desde las relaciones familiares hasta los superpoderes), y dentro del circuito más independiente y autobiográfico con Maus, de Art Spiegelman (Ganadora de un premio Pulitzer, que cruza la biografía del padre del autor, sobreviviente de Auswitch con la biografía actual del autor mostrando como lo afecta la sombra del hermano que no sobrevivió, pero contada con gatos y ratones haciendo de nazis y judíos), las ventas de comic en esta década no eran ni el 10% de antaño, pero la variedad empezaba a verse en serio, y en ello logran surgir grandes autoras, tal vez no tan contestatarias como en la época de la contracultura, pero manteniendo en general una cuota de compromiso social, se han destacado sobre todo algunas autobiografías (son pocas las mujeres que trabajan dentro del ámbito de la aventura, la ciencia ficción o superhéroes, aunque se pueden destacar casos como Trina Robbins, una de las autoras de Wimmen’s Comix que se inició en fanzines de ciencia ficción y luego dibujó durante un tiempo Wonder Woman, diseño el traje de Vampirella y trabajó para Image Comics una editorial que se dedica a comics de superheroes).
Otra “visagra” de los 80 fue la película de animación japonesa “Akira” dirigida por Katsuhiro Otomo, basada en el manga (historieta japonesa) del mismo nombre escrita por Katsuhiro Otomo que es un clásico de la ciencia ficción cargada de acción, y que abrió la puerta a la invasión del manga y el anime al mercado occidental. ¿Por qué nombro esto? No solo porque el aporte de la historieta japonesa enriqueció la variedad, aunque lo mas conocido acá sean obras de aventura o ciencia ficción, un sector muy importante del manga, trata mas de temas cotidianos, de la vida diaria, puedo nombrar a Jiro Taniguchi y su manga “Aruku Hito” (el caminante”) que trata simplemente de un tipo que sale a dar una vuelta a la manzana, sino porque también es bien sabido y estudiado que el porcentaje de lectoras femeninas de manga es inmensamente mayor al de lectoras de historieta americana o europea, donde los lectores siguen siendo en mayor porcentaje hombres. La historieta nipona está muy bien segmentada respecto al sector de género y etáreo que mas lee cada tipo de historia, mas que a la temática en si, las revistas de antología (revistas donde se publican muchas historietas juntas) se agrupan por lo general en Shojo (para lectoras adolescentes, aquí entraría “Sailor Moon” de Naoko Takeuchi, y grupos de creadoras como las Clamp), Josei (lectoras maduras, con autoras como Ai Yazawa o Kiriko Nananan) o el Yuri (cercano al lesbianismo) y lo mismo para varones (Sheinen y Seinen) en lugar de publicarse en antologías por género literario, como por ejemplo las de ciencia ficción europeas.
[Imagen: El cuarteto completo de las “Clamp” (Tsubaki Nekoi, Satsuki Igarashi, Mokona Apapa, Ageha Ohkawa, originalmente el grupo estaba formado por doce mujeres, ahora solo quedan estas cuatro), tal vez el grupo de autoras femeninas mas prolífico de Japón, orientado a un mercado de consumidoras adolescentes, con obras como Magic Knight Rayearth (Guerreras Mágicas), Chobits, X, xxxholic, Clover y otras.]

Hay muchas autoras excelentes, dedicadas al terreno de las autobiografías, y con gran carga social, pero las que quiero destacar son bastante recientes, un buen ejemplo es la obra Persépolis de la iraní Marjane Satrapi, que empezó a publicarse en el año 2000.
[Imagen: Marjane Satrapi, autora de Persépolis (su biografía)]

El relato empieza con la niñez de Marji (la autora) desde poco antes de la revolución islámica hasta ahora, muestra como el fundamentalismo somete a las mujeres al velo y a muchos a la cárcel, los retrocesos que ha tenido el rol de la mujer, lo dificil que se hace sobrevivir a la persecución del nuevo gobierno, la guerra Irak-Irán, lo dificil que es ser de tendencias anarquistas (adepta al punk y lectora de Bakunin, no le faltaba nada), y también cuenta cuando la envían de adolescente a Europa para obtener una educación Laica, cosa imposible dentro del régimen Irani, donde puede comparar otras culturas con el fundamentalismo religioso de su país natal, pero al no soportar el aislamiento y la sensación de no pertenecer a ningún lugar decide volver a Irán, a llevar el velo y volver a soportar el estado tiránico, (eso sí, es consciente que esta historia en mano de los norteamericanos no sería buena idea) actualmente la autora vive en Francia y es allí donde editó la obra.
[Imagen: Tapa de uno de los tomos de Persépolis]

Posteriormente fue adaptada a película y proyectada en el festival de Cannes (Satrapi participo en la dirección de la misma), es obvio que de esta forma llega a mucha mas gente y arma mas revuelo que a través de una historieta, y la Fundación Farabi del cine iraní ha protestado ante las autoridades francesas por la proyección de Persepolis aludiendo que presenta "un cuadro irreal de las consecuencias y éxitos de la revolución islámica", y que por esto la Fundación califica la película como "acto anticultural" (para un artista supongo que esto funciona muchas veces como un halago, no?).
[Imagen: Escena de la película]

Hay otras autobiografías cargadas de denuncias que valdría la pena destacar, “Daddy’s Girl” (la muñequita de papá) de Debbie Dreschler (sobre los abusos sexuales que la protagonista recibía de su padre), o “Nylon Road” de Parsua Bashi (también iraní, pero no se confundan, no van a encontrar muchos comics iraníes, y también fue publicada fuera de Irán, la autora se casa con un compañero de trabajo porque sin el matrimonio las estrictas leyes le impedían tener vida social más allá de los límites de su casa. Pero fue un error ya que al divorciarse, su marido y el gobierno le quitaron a su hija, dado que en Irán divorcio y maternidad no son compatibles.) , otra autora es Aniel creadora de “Anima Fragile”, que habla sobre su situación de transexual.
Por último, no podemos olvidar a las historietistas que se dedican al humor, tal vez dos de los ejemplos mas claros sean Claire Bretécher, la que empezó con el humor costumbrista ácido y femenino, ayudando a la auge de la bande dessinée en los 70 (así se llama a la historieta en francia), con obras como “Les Angoisses de Cellulite” (Las angustias de Celulitis) y “Les Frustrés” (los frustrados), donde encontramos mujeres despeinadas y desalineadas, que van a terapias, gays, equivocadas, frustradas, vistiendo ropa unisex, ejecutivas agotadas o intelectuales angustiadas.

[Imagen: Claire Bretécher]

[Imagen: Viñeta de Claire Bretécher]

[Imagen: Maitena]

 
[Imagen: viñetas de Maitena]

Y el otro ejemplo, mas cercano a nosotros y de quien no podíamos olvidarnos si hablamos de humor hecho por mujeres, y con aires femeninos es María Terena Burundarena, conocida por todos como “Maitena”, quien empezó publicando tiras eróticas para la revista Humor, Sex Humor y Fierro, hasta que empezó a publicar su tira “Mujeres Alteradas” en la revista “Para Ti” a partir de 1994, y luego “superadas” en el diario la Nación, tal vez la mejor descripción de su trabajo es la que dio Quino "La mejor definición que se me ocurre para Maitena es que no tiene pelos en el plumín. Nada de personajes 'reflexivos' ni firuletes inútiles. Espontánea y divertida, Maitena no pretende ser un 'espejo que refleja la realidad'. Por el contrario: ella agarra la realidad, con espejo y todo, y nos lo tira por la cabeza.".

Eloy
samuraisocialista@gmail.com


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