viernes, 18 de marzo de 2011

Humor gráfico y dictadura (Argentina)




Nota puclicada por mi en Cultura Eterea  

Los psicólogos afirman que muchas veces el chiste es eso que queremos decir y no nos atreveríamos a decir de otra forma. El humor puede ser un instrumento de lucha en la medida que exorciza al miedo, infunde valor a los hombres y, al desacreditar la amenaza, hace mella en la principal arma psicológica del tirano: el miedo.
Aunque lo primero que se nos viene a la mente no son precisamente cosas cómicas de este nefasto período, el humor gráfico fue una de las cosas que logró sobrevivir a esa época, siendo una especie de “resistencia cultural”, no solo siendo víctima de la censura, sino también de la autocensura como mecanismo de autoprotección.


El verdadero humor, para sobrevivir, usa un estilo algo errático, utilizando expresiones que dicen una cosa pero significan otra. Si la censura se hace más severa, el buen humorista no se volverá mas tímido, sino mas sutil, aunque lamentablemente a veces eso no es suficiente, incluso hablando de excelentes humoristas, como el caso de Landrú en Tía Vicenta.

La historieta y el humor gráfico no escapaba a la censura, como es el caso que acabo de nombrar, el deTía Vicenta, revista de humor político que, donde entre otras cosas salió el apodo de “el chanchito” para Alsogaray, la revista hizo culto de las semejanzas de políticos con ciertos animales, por ej. Aramburu, era caricaturizado como una vaca, en honor a su apellido vasco, un pueblo de tamberos. Por eso, tanto a Aramburu como a Alsogaray, Tía Vicenta les recomendaba que se fueran a ordeñar vacas, en vez de presentarse como candidatos, porque el pueblo ya se había quemado con leche y con sólo verlos, lloraba. Tía Vicenta fue cerrada en el 66 por el gobierno de Ongania (el cual era dibujado por Landrú en el número que motivo el cierre como una morsa con grandes bigotes para ocultar su labio leporino), era tan popular que el día que la cerraron el distribuidor había pedido 450.000 ejemplares, que era muchísimo en esa época.


Por suerte a Landrú no le fue tan mal después del cierre, el mismo contesto en una nota: “En 1966. La cerró Onganía. Pero me hizo un bien: fue muy comentado ese cierre. A los dos años me dieron en Estados Unidos el premio Moors-Cabot. Casualmente yo, a Onganía, que usaba un bigotazo, solía dibujarlo como una morsa. Cuando me dieron ese premio, yo le decía el premio Morsa-Cabot.

Otra hija de la dictadura de Ongania, que era publicada en los diarios “Primera Plana” y luego en “El Mundo” fue la contestataria Mafalda, que refleja muchos aspectos y contradicciones de la clase media de la época, pero si bien he decidido no extenderme sobre ella, no podía dejar de colocar una de sus viñetas mas famosas que hace referencia al caso:

Pasando un poco a la última dictadura, es sabido por muchos que el ícono del humor gráfico durante ese periodo, nacida en medio de la euforia del mundial, fue la revista HUMOR® (Humor Registrado), de ediciones de la Urraca (pueden buscar incluso “Humo®: La risa como espacio crítico bajo la dictadura militar, 1978-1983”, que es una investigación de Mara Burkart, socióloga e investigadora del CONICET).
Bajo la dirección de Andres Cascioli, (al que ya le habian censurado y cerrado unos años antes la revista Satiricón), y con la participación de muchos caricaturistas y escritores de gran talento (Alejandro Dolina, Fontanarrosa, etc) la editorial constituye un antes y un despues para dos generaciones de historietistas y humoristas: los que venían de editoriales como Columba y Record (Nippur, Savarese y tantos otros) y los más jóvenes que tuvieron las puertas abiertas en Fierro para la experimentación artística (Editada por Cascioli y dirigida por Juan Sasturain, y por donde pasaron los historietistas nacionales mas grosos de la epoca, junto a muchos nuevos).


Como la dictadura militar recibió el apoyo de los grupos más reaccionarios de la Iglesia Católica el puritanismo fue elevado hasta la junta militar. Humor dio el ataque directo por la vía del sexo y la prensa oficialista se expresaba contra los “nihilistas” lectores de la revista.

Sin duda lo que más llamaba la atención de la revista eran sus provocadoras y políticamente muy incorrectas tapas, las cuales eran obras del mismo Cascioli (este tipo realmente ha dejado marca en la historieta nacional, no solo como editor y director, sino también como artista y grandioso caricaturista)
Pero además de las tapas demos algunos ejemplos de las historietas que aparecían ahi, hay mucho material para citar, incluso de malvinas, pero para muestra bastan uno o dos botones.

En Las puertitas del señor Lopez, un mediocre oficinista era sometido a los designios de una horrible esposa, su escape a esto era entrar en el baño de la oficina donde comenzaba a soñar con pulposas mujeres en situaciones delirantes que muchas veces lo llevaban a tomar decisiones. Significaba el argentino común que iba de la casa al trabajo y del trabajo a casa. En una de esas situaciones oníricas, Lopez se revela contra el jefe, abandona a su refunfuñante esposa, destruye un afiche que elogia a un presidente militar vitalicio y es encarcelado por leer libros prohibidos. Ya que no poseía antecedentes el juez decide brindarle una opción: por un lado estaba una puerta que decia Libertad (donde le esperaba “una vida dificil, por decir algo”) y por el otro una que decía El Molde detras de la cual lo esperaba una vida sin sobresaltos. Lopez elige El Molde y pasa a la realidad de la oficina, en la que queda trabajando solo, despues de hablar por teléfono con la esposa para avisar que llegará tarde.


Otra veta explotada fue la de los referencias al programa económico. El gobierno hablaba de modernización, eficiencia, y ordenamiento de la economía, lo que contrastaba con el estado real de la economía, que en plena recesión cerraba fábricas, los salarios ínfimos y la cotización del dólar controlada por un gobierno que permitió que un alud de importaciones destrozara la industria nacional, los chistes marcaban el decaimiento de la clase media y el crecimiento de la deuda externa (nota: fue lo mismo que paso en el 1 a 1, el gobierno de Menem fue más nefasto para Cascioli que la dictadura, y tanto Fierro como Humor cierran por motivos financieros, creo que vale la pena aclarar esto). Uno de los blancos más comunes de los caricaturistas era el ministro de Economía Martinez de Hoz (lo apodaban “el depredador Joe” y normalmente lo caracterizaban como un pequeño vampiro).

Debemos nombrar otra historieta destacable, Bosquivia, una fabula sobre los roles que cumplían los referentes del “Proceso de Reorganización Nacional” donde el ministro de defraudaciones es el cuervo Martineta de Hoz, los presidentes son gorilas volteados por la conspiración Bosquiviana, el León es el gran dictador del bosque de Bosquivia, etc. Donde no se apeló a un sector social en particular (trabajadores, militantes, etc), si no a la ciudadanía, a la libertad de expresión.
La revista logró crear una gran legitimidad social, aunque durante la transición a la democracia debido al optimismo por lo que venía, muchos tildaron a Humor de haberse vuelto demasiado pro-Radical, pero había incluso muchos peronistas trabajando en ella.


Cuando escribí la nota hacia un año y algunos días que había fallecido Cascioli, y me pareció oportuno cerrar la nota con un collage con algunas de las irreverentes tapas ilustradas por el, como homenaje a una persona que marcó época en el ámbito del humor grafico y la historieta, el hombre dentro del círculo rojo es precisamente Andrés Cascioli:


 Eloy
samuraisocialista@gmail.com

Nota puclicada por mi en Cultura Eterea  (Cultura Etérea es una revista digital de aparición mensual nutrida de material de jóvenes autores de diversos puntos de Latinoamérica, que incluye poesía, literatura, música y ensayos.) La nota carece de links para buscar mas info, en futuras correcciones los agregaré 


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