domingo, 7 de octubre de 2007

Bushido

Bushido (El camino del Guerrero).
El código de honor Samurai.



"Bu-shi-do significa literalmente militar-caballero-caminos. Los caminos, los modos que los nobles guerreros deben observar, tanto en su vida diaria como en su profesión; en una palabra, los "preceptos de honor y caballerosidad", el noblesse obligue de una clase guerrera conocida con el nombre de samurai. Estos guerreros, que ocuparon una posición prominente en los tiempos del feudalismo, legaron a la sociedad japonesa un sistema de coordenadas vitales que configuraron su impronta la flor de Cerezo (Sakura) y la espada, el culto simultáneo a la estética y a la guerra."

Ruth Benedict

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extraido literalemente de http://rou-nin.blogspot.com/2007/06/bushid.html


Bushidō es un término que proviene del idioma japonés, que se puede traducir como “el camino del guerrero”. Se trata de un estricto código de ética y conducta que regía a la casta Samurai en el antiguo Japón del Shogunato. Se basa en un conjunto de principios que deben regir la vida del guerrero; los cuales no se encuentran codificados en texto o manual alguno, pues poseen un carácter consuetudinario. Los principios del código pueden ser resumidos en las denominadas “siete virtudes” cardinales que debe poseer todo Samurai.

Bushidō encuentra sus orígenes en el Budismo Zen, Confucionismo y en el Shintoismo. La mezcla de estas escuelas filosóficas de pensamiento (además de religiosas) da como resultado este singular código valórico.

El budismo Zen, a grandes rasgos, le impregnó la idea de la muerte y la reencarnación, además de la búsqueda de la verdad absoluta a través de la meditación profunda. Es así como el guerrero no debe temer a la muerte, pero no basado en un irreflexivo arranque de valor, sino en un entendimiento profundo de que la muerte no es más que un hecho de la vida, que da paso a la reencarnación. Más aun, es el hecho que libera al guerrero y le permite la aprehensión del entendimiento absoluto de su propio ser y del entorno que lo rodea, que lo lleva a trascender a un estado superior. Además, el Budismo Zen enseña al Samurai el sentido de apreciar la vida como una creación frágil del universo, que debe ser aprovechada día a día.

El Shintoismo, religión propia del Japón, le concede a Bushidō la lealtad y el patriotismo que lo caracteriza. Esta religión se basa en la adoración a los antepasados, e incluso más allá, a la propia familia imperial, y especialmente, al Emperador. A modo meramente ejemplar, puedo decir que el emperador era considerado hasta hace pocas décadas como una divinidad. Es así como esa lealtad (casi incomprensible para los ojos occidentales) se traducía en un profundo compromiso del Samurai para con el Emperador y su Señor.

El Confucionismo aporta la creencia de que el Samurai esta íntimamente relacionado con el medio que lo rodea, con las personas, y especialmente, con su familia. Aquí podemos decir que el guerrero no esta desconectado del mundo en un plano distinto del resto de la humanidad, al contrario, se relaciona cada día con su amo y señor, con sus padres e hijos, con su esposa, con alguien más anciano, con su maestro de espada, con los jóvenes aprendices, con el hermano y con el amigo.

De esta amalgama de ideas nacen principios como la justicia, la benevolencia, el amor, la sinceridad, la honradez, la etiqueta (buenas maneras), el estoicismo y el autocontrol que rigen el actuar del Samurai.

Bushidō se desarrolló entre los siglos IX y XII de nuestra era, coincidiendo con los períodos históricos japoneses de Heian y Tokugawa. Se puede decir que se extendió hasta el siglo XIX, época en que la clase Samurai (o Bushi) desapareció. Más precisamente, las castas o clases sociales fueron abolidas en el año de 1871 (mediante decreto imperial), coincidiendo con el período japonés denominado Meiji.

Posterior a esa fecha, Bushidō sobrevivió hasta nuestros tiempos, no sin antes pasar por una serie de transformaciones que derivaron en lo que conocemos actualmente cómo el código. Someramente, se puede decir que posteriormente a la caída del Shogunato, se entró en un proceso de rechazo a las viejas ideas, dentro de ellas el propio Bushidō, que estaba encarnado en la figura del Samurai. Sólo con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial es que se percibe su resurgimiento, ahora encarnado en los soldados que combatían en el frente de batalla. Cómo no recordar ideas tales como “Kamikaze” (Viento Divino), concepto que fue usado por los generales militares japoneses en un desesperado intento por detener el implacable avance de las fuerzas americanas en el Pacífico Sur, tomando a jóvenes pilotos y dándoles a entender la idea de que ellos eran los modernos Samurai que protegían al Emperador, al Japón y a sus propias familias de los invasores estadounidenses.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, Japón entró en un proceso de cambios radicales que incluían el rechazo al militarismo que había causado tanto dolor y sufrimiento al pueblo japonés, rechazo que se extendió al manipulado concepto del Bushidō y del Samurai. No es hasta bastante avanzado el siglo pasado que renace nuevamente el concepto del código, ahora realzando sus valores más positivos y destacables, tales como la lealtad a la familia, a la empresa y al propio Emperador; la etiqueta en el trato con las personas, la bondad, la compasión, la búsqueda de la justicia, la honradez, el compromiso con la vida, la naturaleza y la familia, el valor de la palabra empeñada, el sentido del deber (contraria a la doctrina occidental de enseñar los Derechos Humanos por sobre los Deberes Humanos).

En fin, actualmente Bushidō persiste, ya no unido a la clase Samurai, sino que a todos los japoneses, y a más de algún occidental. De hecho este código es una de las fuentes inmediatas para las actuales artes marciales. En este punto resalto especialmente al KENDO, pues las "siete virtudes" son su base fundamental.

Finalmente, Bushidō puede expresarse de esta manera:


“Estos son los siete principios que rigen el código de Bushidō, la guía moral de la mayoría de samurai de Rokugan. Sed fiel a él y vuestro honor crecerá. Rompedlo, y vuestro nombre será denostado por las generaciones venideras.

1. GI - Honradez y Justicia

Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la Justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia.

Para un auténtico Samurai no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia.

Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

2. YU - Valor Heroico

Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir.

Un Samurai debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte.

Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.

3. JIN - Compasión

Mediante el entrenamiento intenso el Samurai se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos.

Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.

4. REI - Cortesía

Los Samurai no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un Samurai es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales.

Un Samurai recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del Samurai se vuelve evidente en tiempos de apuros.

5. MEYO - Honor

El auténtico Samurai solo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quien eres en realidad.

No puedes ocultarte de ti mismo.

6. MAKOTO - Sinceridad Absoluta

Cuando un Samurai dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará.

No ha de "dar su palabra." No ha de "prometer." El simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer.

Hablar y Hacer son la misma acción.

7. CHUGO - Deber y Lealtad

Para el Samurai, haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan.

Un Samurai es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel.

Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

Cuidado con el camino que sigues.”


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extra:

Algunos comentarios de Mirumoto Jinto, Rikugunshokan del Clan del Dragón, sobre el código de Bushido:

Sobre el valor:
El camino del valiente no sigue los pasos de la estupidez.

Sobre la lealtad:
Un perro sin amo vagabundea libre. El halcón de un Daimyo (Señor Feudal) vuela más alto. Solo hay una lealtad superior a la del samurai hacia su Daimyo: la del Daimyo hacia sus súbditos.

Sobre el Respeto:
Un alma sin respeto es una morada en ruinas. Debe ser demolida para construir una nueva.

Sobre la Excelencia:
La perfección es una montaña inescalable que debe ser escalada a diario.

Sobre la Venganza:
La ofensa es como un buen haiku (Breve poema japonés de tres versos): puede ignorarse, desconocerse, perdonarse o borrarse, pero nunca puede ser olvidada.

Sobre la Espada:
Mi hoja es mi alma. Mi alma pertenece a mi Daimyo. Ultrajar mi hoja es afrentar a mi Daimyo.

Sobre el Honor:
La muerte no es eterna; el deshonor, sí. Sobre la Muerte: El samurai nace para morir. La muerte, pues, no es una maldición a evitar, sino el fin natural de toda vida.


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Extraido del libro "Bushido, preceptos de honor de los samurais" de Inazo Nitobe

El Bushido, como código independiente de moral, puede desvanecerse, pero su poder no perecerá sobre la tierra; sus escuelas de proezas marciales o de honor cívico podrán ser demolidas, pero su luz y su gloria sobrevivirán largo tiempo a sus ruinas. Como su flor simbolica (la flor de Cerezo), después de haber sido esparcida a los cuatros vientos, todavía enviará a la humanidad la bendición del perfume con que enriqueceráa la vida.
Siglos mas tarde, cuando sus secuaces hayan sido enterrados y hasta su nombre olvidado, su olor vendrá flotando en el aire como de una lejana colina ivisible, "a la que la mirada no alcanza"; entonces en el bello lenguaje de un poeta decimos:

"El viajero experimenta la grata sensación
De un perfume cercano, no sabe de dónde,
Y haciendo un alto, recibe en su frente descubierta
La bendición del aire".


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